domingo, 21 de noviembre de 2010

Comentario texto

Beatriz Prieto

Es importante sentirnos amparados por el currículo, y animarnos a evolucionar en nuestros objetivos, me parece una aportación muy clara y concisa de cuál debería ser nuestra meta, es decir, hacer que el alumnado sepa situarse en la vida, enfrentarse a la realidad que le rodea, de una manera responsable y crítica.
Considero difícil plasmar esta idea en nuestra manera de dar clase; en mi práctica, intento llevarla a cabo mediante mi manera de tratar con los niños y niñas, intentando ser un buen modelo, proporcionándoles experiencias y propiciando situaciones de diálogo y conversaciones que les permitan situarse en el mundo y conocerlo. Es un replanteamiento crítico de mi manera de enfrentarme a la educación, y esto supone muchas dudas: qué podría mejorar, estoy haciéndolo bien, todos los niños y niñas se implican de la mejor manera posible,… y es que tenemos entre manos una tarea tan importante como ayudar a que los pequeños crezcan como personas en la vida, y muchas veces no nos damos cuenta de ello.
Sé que aún me queda mucho trabajo para plasmar en mi día a día, y sobre todo, en mi programación, todo lo que refleja el texto; sin embargo, la práctica diaria, el ver los resultados que vamos consiguiendo y el fruto de este esfuerzo común por hacer un proyecto de aula colectivo, me van animando a seguir este camino.
ANA ZAPATA.
ASAMBLEA, CLASE DE 5 AÑOS.

Íbamos a colgar la línea de sus vidas y pregunté cómo la podemos colgarLA y por dónde
- Se puede hacer por la pared.
- Como un tendedero, así es más “guay”, la podemos tocar.
- Con chinchetas, para que no se caiga.
- Hacer cuadros y así los podemos colgar.
- Podemos colgarla en la puerta del pasillo, es una buena idea porque así lo ven otras seños y así nos ayudan.
- Por la pared de fuera con cuerdas, necesitamos cuerdas, pinzas de tender.
- Podemos poner el principio de la cuerda en la ventana, porque ahí brilla el sol y queda más bonita.
- Sí es buena idea ahí se está calentito como en la barriga de mamá cuando éramos chicos.
- En la barriga de mamá estamos calentitos, oscuros, se escucha lo que mamá habla, el ruido de la sangre, el corazón.
- Yo digo que tenemos que tener algo que nos proteja de los golpes y de los huesos.
- Yo me pregunto ¿cómo sale la leche de las tetas si no tenemos leche y no tenemos agujero para que salga?
- Cuando tú tienes un bebé te pincha el médico y te mete la leche.
- No, porque si no se te va la leche por el pipí.

A partir de aquí era tanto lo que decían y cuestionaban que el resto de la asamblea la grabé en vídeo.
EL AULA, UN ESPACIO PÚBLICO DE PERSONAS COMUNICÁNDOSE.
COMENTARIO ANA ZAPATA.



Coincido en que el fin de la educación es conseguir la realización personal de nuestros alumnos con todo lo que eso conlleva. También creo que ahí radica la dificultad de la verdadera labor del maestro. Resulta mucho más fácil el transmitir una serie de conocimiento y desarrollar algunas habilidades y omitir otros aspectos que ayudan a la verdadera realización personal. Es más lento y laborioso el ayudarles a ser personas críticas y autónomas que consiguen descubrir las herramientas necesarias para conocer el mundo en el que viven e intervengan activamente en él.
Trabajar todo esto en clase implica que sea un aula abierta a todo lo que en ella emerja, que todas las voces sean escuchadas, comprendidas, cuestionadas…y que se esté continuamente repensando sobre todo lo que en ella se hace y se dice.
Todo esto hace que la clase esté viva y en continua acción, conlleva movimiento, charlas comunes e individuales, diversidad de trabajos en un mismo momento y en un mismo espacio…todo lo contrario a lo que estábamos acostumbrados o habíamos vivido en nuestra etapa de estudiantes. Quizás por eso nos resulte complicado aceptar la ebullición, con el consiguiente ruido, que se crea en la clase cuando se trabaja con este fin por delante.

En mi clase veo día a día como ellos asimilan, trabajan con más interés y respeto todo lo que es significativo para ellos, como son curiosos cuando algo les interesa y cómo se activan cuando la realidad de la clase es cercana a ellos.





Yo intento conseguir todo esto:

• No dando una respuesta a sus preguntas, curiosidades, no transmitiendo conocimientos sin que ellos antes hayan elaborado un camino para llegar a estos. Ofrezco las herramientas, proponen maneras de buscar lo que necesitan, se plantean hipótesis, se debaten respuestas, se ofrecen distintas posibilidades y se argumenta la elección de alguna… Intento ofrecer un abanico de posibilidades para que caminemos juntos, busquemos la respuesta a todo aquello que nos preocupa o nos ocupa en ese momento.
• Intento dejar en evidencia que no todo es válido, que hay que saber elegir, que hay que criticar con argumentos todo aquello que no nos convence y que esto tienen que saber hacerlo discutiendo, argumentando, con lógica…siempre respetando las aportaciones de los demás y sabiendo escuchar lo que los demás nos quieren decir.
• Al trabajar con los demás aprendemos cómo actuar en sociedad, cómo defender lo que pensamos, aprendemos de los demás, los escuchamos…En nuestras asambleas y cuando trabajamos en pequeños grupos vamos aprendiendo todo esto día a día y vamos aceptando que los demás también tienen opinión de la que nosotros también podemos aprender. Aprendemos a ayudar y dejarnos ayudar, aprendemos a compartir y recibir de los demás, aprendemos a elegir, a debatir, adquirimos nuevos conocimientos y estrategias que nos ayudarán en el futuro y a desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de nuestras vidas.
EL AULA, UN ESPACIO PÚBLICO DE PERSONAS COMUNICÁNDOSE.
COMENTARIO ANA ZAPATA.



Coincido en que el fin de la educación es conseguir la realización personal de nuestros alumnos con todo lo que eso conlleva. También creo que ahí radica la dificultad de la verdadera labor del maestro. Resulta mucho más fácil el transmitir una serie de conocimiento y desarrollar algunas habilidades y omitir otros aspectos que ayudan a la verdadera realización personal. Es más lento y laborioso el ayudarles a ser personas críticas y autónomas que consiguen descubrir las herramientas necesarias para conocer el mundo en el que viven e intervengan activamente en él.
Trabajar todo esto en clase implica que sea un aula abierta a todo lo que en ella emerja, que todas las voces sean escuchadas, comprendidas, cuestionadas…y que se esté continuamente repensando sobre todo lo que en ella se hace y se dice.
Todo esto hace que la clase esté viva y en continua acción, conlleva movimiento, charlas comunes e individuales, diversidad de trabajos en un mismo momento y en un mismo espacio…todo lo contrario a lo que estábamos acostumbrados o habíamos vivido en nuestra etapa de estudiantes. Quizás por eso nos resulte complicado aceptar la ebullición, con el consiguiente ruido, que se crea en la clase cuando se trabaja con este fin por delante.

En mi clase veo día a día como ellos asimilan, trabajan con más interés y respeto todo lo que es significativo para ellos, como son curiosos cuando algo les interesa y cómo se activan cuando la realidad de la clase es cercana a ellos.





Yo intento conseguir todo esto:

• No dando una respuesta a sus preguntas, curiosidades, no transmitiendo conocimientos sin que ellos antes hayan elaborado un camino para llegar a estos. Ofrezco las herramientas, proponen maneras de buscar lo que necesitan, se plantean hipótesis, se debaten respuestas, se ofrecen distintas posibilidades y se argumenta la elección de alguna… Intento ofrecer un abanico de posibilidades para que caminemos juntos, busquemos la respuesta a todo aquello que nos preocupa o nos ocupa en ese momento.
• Intento dejar en evidencia que no todo es válido, que hay que saber elegir, que hay que criticar con argumentos todo aquello que no nos convence y que esto tienen que saber hacerlo discutiendo, argumentando, con lógica…siempre respetando las aportaciones de los demás y sabiendo escuchar lo que los demás nos quieren decir.
• Al trabajar con los demás aprendemos cómo actuar en sociedad, cómo defender lo que pensamos, aprendemos de los demás, los escuchamos…En nuestras asambleas y cuando trabajamos en pequeños grupos vamos aprendiendo todo esto día a día y vamos aceptando que los demás también tienen opinión de la que nosotros también podemos aprender. Aprendemos a ayudar y dejarnos ayudar, aprendemos a compartir y recibir de los demás, aprendemos a elegir, a debatir, adquirimos nuevos conocimientos y estrategias que nos ayudarán en el futuro y a desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de nuestras vidas.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Reflexión texto Lidia Tejada Cuesta

La finalidad de la escuela o la meta quizás más ansiada por los docentes, y por la que merece la pena nuestra profesión, es conseguir que nuestros niños y nuestras niñas sean capaces de desenvolverse en la sociedad en la que viven. Porque más importante que dar conocimientos y aprenderlos es saber dónde encontrarlos y tener un bagaje de recursos necesarios para llegar a ellos y a cualquier experiencia que tenga lugar a lo largo de sus vidas.
Por tanto como docentes nuestra principal función debe ser movilizar sus pensamientos día a día, conversar con ellos, dialogar, ofrecerles el mundo que les rodea en el aula a través de situaciones de la vida cotidiana (en la Asamblea, con problemas que le suceden), con temas cotidianos, con textos escritos que forman parte de nuestra realidad (manejando distintos tipos: periódicos, revistas, cartas, cuentos…), con inquietudes propias de su edad (a través del juego), aprender a escuchar a los demás y a interpretar y respetar sus opiniones.
Para poder conseguir personas críticas y reflexivas competentes y capaces; y no sólo bastará con aprender por ejemplo el nombre de un hueso del cuerpo humano, sino saber dónde podría buscarlo (bien en internet, libros de texto, enciclopedias, con ayuda de los papás, maestr@...).
Considero que la mejor forma de conseguir la verdadera finalidad de la escuela es llevando la vida cotidiana al aula, que nuestra aula se convierta en una gran familia donde las relaciones y habilidades comunicativas que tienen lugar en ellas nos sirvan para llegar a ser personas adultas, dando respuesta a sus necesidades intelectuales, de socialización y fisiológicas; y dotándolas de la capacidad de comunicación y socialización que les resultará vital para sus vidas.

Conversación alumnos/as Lidia Tejada Cuesta

Esta conversación tiene lugar en la asamblea en un aula de 3 años, al comienzo de un proyecto dedicado al cuerpo humano, de repente un día aparece en clase un esqueleto con una nota. Le pregunto a los niños y niñas qué cómo ha llegado hasta aquí, que qué querrá, y leo lo que pone en la nota en forma de hueso y decía: Hola me llamo Manolo soy nuevo en el cole, ¿me podíais ayudar a conocer el nombre de mis huesos? Ésta es la conversación:

Lorenzo: Seño lo ha traído un espía.
Seño: ¿Qué es?
La mayoría: Es un esqueleto.
Fernando: Igual que en halloween seño.
Reyes: Es un regalo.
Dani: Es feo.
Otros niños: ¡No! Es bonito.
Seño: Pregunto se está triste, enfadado, contento…
Fernando: Está sonriendo, quiere jugar.
Dani: ¡No! Quiere estar sólo.
Saúl: Seño, ¿los esqueletos comen huesos?
Esperanza: ¡No! Los huesos se lo comen los perros.
Adriano: A mí me hicieron una radiografía en el hospital
Seño: Le pregunto que qué es eso.
Adriano: Es que me dolía la barriga y estaba malito, y se veía.
María: Yo fui un día al médico y me hicieron una radiografía.
Seño: ¿Por qué te la hicieron?
María: Porque tenía muchos mocos.
Seño: ¡Ah! Entonces las radiografías sirven para ver nuestro cuerpo por dentro ¿no?
María: ¡Claro!
Lorenzo: Seño no habla.
Dani: Sí habla.
Esperanza: Es que le da vergüenza y no nos conoce.
Aylén: No habla porque está muerto, no se mueve.
Lorenzo: Yo le he visto moverse.
Dani: Era un hombre y estaba malito y se murió y le han salido los huesos.
Araceli: Seño no tiene barriga para comer y no tiene ojos ni pelo.
Aylén: Claro está muerto.
Nicolás: Tenemos que ponerle un corazón para que viva.
Martín: Dentro de la carne hay sangre.
Dani: Andando se le derritió la carne.
Seño: Bueno yo creo que debemos ayudar a Manolo para que conozca sus huesos.
Candela: Seño tenemos que ponerle nombre a los huesos.
Aníbal: Podemos mirar en la nota que ha traído.
Nicolás: Yo se me algunas partes del cuerpo.
Seño: ¿y dónde podemos buscar?
Candela: Yo se lo voy a preguntar a mi mamá.
Dani: Yo a mi papá.
Seño: Bueno y ¿en donde más podríamos buscar?
Araceli: En un libro de huesos.
Seño: Muy bien, también podemos mirar en internet, en libros… ¿verdad?
La mayoría dicen que sí.

viernes, 19 de noviembre de 2010

CONVERSACIÓN. ELENA ROMERO SANTOS

Esta conversación surge en la asamblea de una clase de tres años, donde estamos hablando sobre lo qué hemos hecho este fin de semana.

Profesora: Lola P, ¿qué has hecho este fin de semana?
Lola P: He visto un barco pirata con mis papás y mi hermano.
Profesora: ¿Un barco pirata?
Lola P: Sí.
Profesora: ¿Ustedes sabéis lo que es un pirata?
Todos: Sí
Lola P: Es malo.
Lola F: Vive en una cueva.
Carmen: No, vive en un barco.
Joaquín: Sí, en un barco.
Paula: Seño, y tiene una espada.
Sofía: Y también tiene una cosa en el ojo.
Profesora: ¿Una cosa en el ojo?
Lola F: Es un “escopio”.
Carmen L: Lo que tiene en el ojo es un parche.
Profesora: ¿Y cómo sabes qué un parche?
Carmen L: Mi primo tiene uno.
Profesora: (Todos se ponen a hablar y pregunto de nuevo) ¿Sabéis algo más de los piratas?
Andrés: Tienen barba.
Lola P: Seño, los piratas son muñecos.
Andrés: No son de verdad.
Lola P: Yo los he visto y son muñecos.
Álvaro: Y tienen una bandera pirata.
Profesora: ¿Y cómo es?
Daniel: Grande
Joaquín: Y negra.
Seño ¿Tiene algún dibujo la bandera?
Álvaro: Tiene huesos.