viernes, 11 de marzo de 2011

Práctica 4: Mª José Pineda Rivera



Cuando leo el texto de Marisol pienso en todo el camino que me queda por recorrer a pesar de mis muchos años de profesión.


Imagino su aula como un “pequeño laboratorio” en el que unos científicos muy especiales ávidos de conocimiento y saber para aplicar en su día a día, en su “importante” experiencia de vida, organizan su trabajo en un continuo devenir de ideas, atendiendo a hipótesis y parámetros que ellos mismos se marcan, y que se desarrollan en un clima sano, tranquilo, en el que el afecto, la colaboración y la seguridad, al igual que la guía de alguien que los orienta, desmaraña sus ideas y desentraña sus inquietudes mas profundas, propicia el que cada uno tenga su lugar a nivel individual y dentro del grupo.

Entonces miro a mi aula, veo mi día a día, y aunque todavía estamos muy distanciadas, es cierto que el trabajo de Marisol ya no lo veo tan lejano, tan utópico como lo veía el año pasado; pues yo misma no me lo creía, pensaba que eso que me contaba junto con Fernando estaba hacia “el infinito y más allá”, a años luz de mi quehacer cotidiano, pero la última sesión que tuvimos con Fernando el año pasado y los consejos de Mª Antonia este año, han hecho que al menos comprenda de que hablamos, que escuchemos la misma sintonía, y que en mi aula haya aplicado algunas prácticas que hacen que ya no me de tanto miedo como antes abordar esta metodología de trabajo, hace que no la vea tan lejana.



Ya no abro y cierro proyectos de trabajo como unidades didácticas, ya intento entrelazarlos; los dejo abiertos y recurro a ellos para relacionar conocimientos que hemos obtenido de distintas fuentes y temas de trabajo pero que tienen algo en común.


No obstante me cuesta, me cuesta mucho porque me siento muy torpe en esta labor, y me cuestiono si ese entramado que estoy llevando a cabo realmente despierta interés en los niños o si ese interés que muestran los niños tiene lugar porque yo se lo estoy provocando.
También me resulta muy difícil conseguir un clima tranquilo y dinámico de trabajo a la vez, en el que no afloren las continuas notas discordantes que provocan los niños, pero pienso que eso también es parte de su desarrollo y aprendizaje.

Así que hago balance, y me animo, pues se que ya he comenzado a andar, y este camino me gusta aunque haya recorrido un corto trecho.

No voy a parar a pesar de los obstáculos que tenga que sortear durante el mismo porque la recompensa que voy a encontrar al final es muy valiosa: personas críticas, con valores, que toman las riendas de su propio aprendizaje y se saben protagonistas de su desarrollo integral, que tienen algo que decir en la sociedad que hoy viven, y que en un futuro les tocará vivir.

jueves, 10 de marzo de 2011

Práctica 4. Beatriz Prieto

Con cada lectura, cada curso o cada puesta en común o conversación con mis compañeras, con cada charla con algún familiar de mis niños y niñas, o incluso con la gente que me rodea y a la que en ocasiones aburro con mis inquietudes sobre el trabajo por proyectos, me doy cuenta de lo mucho que me queda por aprender, mejorar, renovar,… pero también me doy cuenta de que, en este camino he avanzado bastante. De acuerdo a mi forma de ser, y, aunque en ocasiones me gustaría ser más impulsiva, tal y como nos contaba Marisol de sí misma, estoy recorriéndolo poco a poco.

Estoy satisfecha con mi práctica, aunque me gustaría convertir mi aula en un entramado con más sentido, con más sentimiento de grupo, donde se dejen paso a las emociones y donde todas las prácticas que se llevan a cabo, sean de valor. Por ello, a modo de propósitos de año nuevo, éstas son las cosas que me gustaría cambiar o que quiero mejorar (en principio): gestionar una conversación para no ser yo la que casi siempre formule las preguntas, para no ser el habitual centro de las miradas de los niños y niñas; involucrar más a las familias, de una forma real; no tener tantas dudas a la hora de plantear mi programación para que recoja esta forma de trabajo; encontrar una manera de tratar y hacer partícipe al alumnado, de la información que nos va llegando al aula, es decir, saber cómo enfrentarme a los documentos, fotos, libros,… que traen de casa.

Espero conseguirlo, avanzar, y seguir así disfrutando del proyecto que estamos generando en la clase de las ballenas.

L.D.M. (3 Años). Fátima Azmani (sesión nº 4)



COMENTARIO DE TEXTO EN RELACIÓN A LA PROPIA PRÁCTICA EDUCATIVA. Artículo: (Marisol Anguita, Fernando Hernández, Montse Ventura). Los proyectos de relaciones y saberes. Cuadernos de Pedagogía” nº 400, Abril 2010.

Es verdad, que los “proyectos de trabajo”, empiezan a entrar en vigor cuando el libro de texto deja de ser el instrumento principal que guía todo el proceso educativo, a causa de que se empiezan a escuchar los intereses, preocupaciones, dudas e interrogantes de los niños y niñas de la aulas de Infantil, siendo coherentes con sus aportaciones e intereses que marcan nuestro ritmo de trabajo y el camino por el que se debe extender el tema empezado por la profesora.
Encontramos todavía, en muchas aulas: fichas, fichas, fichas, que acomoda al profesorado en una metodología difícilmente abierta al cambio y que prohíbe al alumn@, ver más allá de lo programado.

Los que empiezan a optar por los “proyectos de trabajo”, pueden que pensar que estos cambios metodológicos, se centran solo en el alumnado, pero poco a poco, es verdad, que repercute en nuestra forma de enseñar y, nuestra forma de ser profesional y personal.
Haciendo irreversible el volver atrás, a pesar del trabajo y esfuerzo que lleva este método, que es lo que normalmente echa para atrás a aquell@s profesionales de la enseñanza, que oyen de hablar de este método y, aún no se han arriesgado a probar en sus aulas.

Las personas que apostamos por esta metodología, tenemos el reto de repensar continuamente y, nos damos cuenta que en las preguntas que formulamos, salen respuestas con contenidos muchos más amplios de lo que de la propia pregunta se espera y, que no hay edad para aprender hasta lo que un@ quiera, solo interés y curiosidad por satisfacer nuestras dudas y cuestiones con un@ mism@, que nos hace crecer en la vida y nuestr@s compañer@s con nosotr@s también.

En esas respuestas, salen: creencias religiosas (p.ej.: ¿por qué no nieva en Sevilla?: porque así lo ha hecho Dios), científicas (p.ej: la hoja se cae del árbol, porque pesa poco), etc.
A lo largo del tiempo, es verdad, que cada vez más se tratan problemáticas relacionadas con el mundo en el que vivimos, ya que son las que verdaderamente preocupan, interesan y conmueven al alumnado (p.ej:¿por qué llueve tanto en Sevilla?)

Este proyecto de vida de aula, se convierte en un tejido global que crea la necesidad de narrar la experiencia de vida de todos sus protagonistas de manera que permita recoger sus modos de ser y, así sucede cuando se entabla un debate entorno a un tema en clase y los alumn@s, personalizan las respuestas en sus propias vidas, (p.ej: ¿que es el granizo?, son pequeñas bolas de nieve dura, que caen con fuerza, yo lo vi por la ventana, le estaba dando fuerte, fuerte a los coches de la calle).
Las narraciones de un@s y otr@s, relata cómo opera la vida, permitiendo que se proyecte en el viaje social que van realizando conjuntamente, es decir, las opiniones de un@s y otr@s se complementan (… si, en mi pueblo, también hubo granizo el otro día, las bolitas se resbalan).

El rol de la maestra, en este viaje, es acompañar a los niños y las niñas, brindándoles posibilidades y señalando los nudos que van enlazando la trama que teje una narración hecha de deseos, interrogantes y ganas de comprender y de ser ciudadanos críticos que habitan en este mundo. (Por ej.:¿qué son los medios de comunicación? ¿para qué sirven? ¿cúales usamos más? ¿en qué parte del día? ¿quién lo usa?, etc).
Mi experiencia me dice que, una simple pregunta, mientras más abierta y general, ¡mejor!, porque da pie a mucha información que trae nuestros alumn@s, que no iba incluida en la misma pregunta, acogemos así, como dice la autora: esas voces que la cuestionan y la hacen explorar otras rutas desconocidas, propuestas por ellos mismos\ as.
Como sigue diciendo la autora: una conversación cultural que sirve de puente entre el sentido de ser de los aprendices (¿de dónde viene cada un@), el entorno de aprendizaje (el aula) y la conexión que se establece con lo que se aprende (aprendizaje significativo). Por eso, aprender es una experiencia afectiva, no sólo una cuestión cognitiva.

Para terminar este comentario de texto, estoy totalmente de acuerdo cuando la autora, nos dice, que hace falta levantar otra escuela: donde no se viva con la obsesión de programar actividades (y seguirlas a pies juntillas, actividades que fueron programadas sin conocer la “opinión" del alumn@) sino de construir experiencias (que estén reflejadas en todos los temas a tratar), permitiendo explorar relaciones complejas con los saberes, los otr@s y nosotr@s mism@s.
Finalmente esperamos haber comunicado que: la narrativa de la escuela (de hoy) debe ser un escenario donde tod@s encuentren su lugar para aprender y proyectar su deseo de ser y conocer para transformar la realidad.

PRÁCTICA 4: Carmen González

PRÁCTICA 4: “LOS PROYECTOS, TEJIDO DE RELACIONES Y SABERES”

Tras la lectura del documento vuelvo a reflexionar sobre mi práctica educativa actual y sobre la práctica que deseo y espero lograr alcanzar.
No es que considere que mi labor educativa no es adecuada, o que no tenga en cuenta los intereses, interrogantes, deseos… de mis alumnos/as. Pero sí es cierto, que no parto únicamente de ellos; es decir, aún no trabajo por proyectos únicamente. La razón es porque aún no me siento preparada para iniciar un curso sin saber nada de lo que voy a hacer e ir construyéndolo a partir de las conversaciones que van surgiendo en el aula. Por eso, la idea de que queda lejos la programación, a mi me da respeto.
Durante este curso escolar hemos elegido un libro de texto con temáticas más interesantes para los niños, a partir de las cuales estamos llevando a cabo investigaciones, hemos creado material propio, hemos partido de lo que ellos sabían y qué querían saber… Y hemos elegido únicamente dos trimestres para introducir pequeños proyectos. Mis compañeras, al igual que yo (estamos las 3 en el curso), tenemos el deseo de trabajar por proyectos pero las 3 nos encontramos en esta situación de duda y de miedo a si vamos a saber encaminar ese nuevo camino. Razón por la cual nos apuntamos al curso.
En relación a la pregunta de en qué perspectiva me sitúo. Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que se expone en el documento. Especialmente importante para trabajar por proyectos, creo que es esencial, es ese cambio en nosotros los docentes, no sólo en la forma de enseñar, sino también en la forma de ser profesional. Cómo es un viaje lleno de incertidumbre, pero a la vez apasionante. Aceptar que nos podemos equivocar, que podemos transmitir ideas que ni nos imaginábamos que lo estábamos haciendo (no siempre correctas). Y fundamental es contar con un equipo que comparta esa nueva forma de ver la escuela y, que por lo tanto, se involucre y entre todos podamos ir superando ese miedo a lo desconocido.
Me provoca la emoción de querer superarme a mí misma, el plantearme que lo tengo que conseguir. Pero, a la vez, me vuelvo a preguntar, cómo se lleva a cabo todos esos caminos a la vez. Estoy de acuerdo en que son caminos que nos van llevando de un lado a otro, que están relacionados y que llegado el momento podemos volver atrás y recordar cómo comenzó todo. Pienso que los alumnos/as se adaptan y acostumbran a esa forma de trabajar, pero requerirán tiempo al igual que nosotros.
Lo que quiero conseguir es ser capaz de eliminar el libro de texto y trabajar a partir de todo lo que ellos quieran saber. Por eso, creo que estoy al comienzo del camino. Al haber comenzado la transcripción de sus conversaciones y al utilizarlas para investigar; al introducir un proyecto, estando trabajando otro tema; y al estar superando poco a poco mis dudas.
Creo que el día que lo consiga la satisfacción va a ser muy grande, porque ya cada pequeño paso que veo que voy dando y que veo a ellos mismos ilusionados y totalmente implicados en lo que hacen, que llegan a casa y lo cuentan a sus padres…me hace sentir satisfecha y orgullosa del trabajo realizado.
Pero soy consciente de que aún me queda mucho camino por recorrer y el miedo que me crea, además de las citados y propios de esta aventura, es si voy a contar o no en un futuro con un equipo que me respalde y con el que poder avanzar juntos.
Desde el año pasado he trabajado con las mismas compañeras y de ser ellas las que me acompañen en el viaje, estoy segura de conseguirlo. Pero, por mi situación de provisional no serán ellas y se queda en el aire con quién trabajaré.
Yo continuaré por el mismo camino hasta lograr mi objetivo.
GEMA NÚÑEZ VELÁZQUEZ. C.E.I.P. PEDRO GARFÍAS.

Al leer el texto de Marisol Anguita son numerosos los sentimientos que me despierta, miedo, emoción, ganas de hacer cosas nuevas y de enfrentar una nueva perspectiva de trabajo…

Cuando en un principio empecé a trabajar por proyectos en mi aula, la idea que tenía de los mismos era diferente a la que poco a poco se va formando en mi cabeza. Pensaba que era más una recogida de información partiendo de los intereses y necesidades de los niños con un punto de partida y un final. Cada vez voy viendo que no consiste en esto, que los proyectos se puede saber donde y como empiezan pero no como van a desarrollarse. Esto es algo que me da un poco de miedo por la inseguridad que genera el no saber que va a pasar o hacia donde van a encaminarse. En mi aula voy viendo como los temas se van redirigiendo de manera diferente a como en un principio tenía pensado, como actividades que tenía pensadas e ideadas no salen bien o simplemente no puedo hacerlas porque no despiertan ningún interés en los niños, y todavía me resulta difícil permitir y dar esa libertad para que los niños sean los que vayan creando su propio camino.

Por otro lado me resulta complicado dejar que se desarrollen varios proyectos a la vez. A partir de lo leído en el artículo y de lo visto durante todo el curso, voy viendo la necesidad de no cerrar tanto los proyectos en el tiempo, de no darle esa linealidad limitando y defiendo tanto un inicio y un final. En este momento me veo capaz de desarrollar un solo proyecto en un momento determinado del curso, esto es algo que espero poder superar con el tiempo y la experiencia.

En el texto se observa además la necesidad de ir realizando un entretejido de todos los temas y de todo lo que se está trabajando y esto también me resulta difícil. Como ya he comentado de momento lo que he estado trabajando ha sido diferentes temas que se relacionan entre si pero que no forman ese tejido.

En conclusión soy consciente de que todavía me queda mucho por avanzar en el trabajo por proyectos en mi aula, me queda mucho por cambiar, y que lo primero y más importante es cambiar la forma que tengo de percibir como es este trabajo por proyectos, permitir una mayor libertad a los niños y dejar de darle tanta importancia a programar actividades que pienso que son interesantes y adecuadas para los niños cuando muchas veces ellos preferirían hacer otras cosas o dirigir su aprendizaje por otro camino.

martes, 8 de marzo de 2011

4ª PROPUESTA DE TRABAJO. COMENTARIO: TEJIDO DE RELACIONES Y SABERES. LIDIA TEJADA CUESTA

El presente artículo, de Montse Ventura, Fernando Hernández y Marisol Anguita, pretende acercarnos una vez más, a la reflexión crítica sobre el trabajo por proyectos y este modo de vida en el aula. Los presentes autores, reivindican la necesidad de construir una nueva narrativa para la escuela, en la que se implican no sólo a los alumnos/as sino también a los docentes, y a la misma escuela. Una visión que defiende ir más allá de programar actividades, sino de construir experiencias que permitan explorar relaciones complejas, donde lo que se enseña se aprenda vinculado a cuestiones y problemas que afecten a la vida de nuestros niños y nuestras niñas, y no reducir esta educación a libros de texto y a un negocio, y si, a una aventura creativa.
Esto implica no estudiar un tema en si, por ejemplo “Egipto”, sino investigar sobre ello, reflexionar, compartir ideas… etc. Se trata de otra concepción diferente de escuela de la que hoy tenemos. Cambiar (que no es nada fácil) nuestra visión sobre currículo no como algo escrito, sino como una narración que va teniendo lugar y que se va tejiendo a partir de decisiones, experiencias…etc sobre lo que se está trabajando. Es decir, que lejos queda la idea de programación, y muy cerca la idea de ir narrando poco a poco la historia del aula, gracias a nuestros niños y niñas, siempre teniendo en cuenta que aprender es una experiencia afectiva y no solo una cuestión cognitiva.
Todas estas ideas y visiones sobre este estilo de vida en las aulas, tiene una implicación sobre mi práctica educativa con mis niños y niñas, me hace reflexionar si mi labor es la adecuada o no, plantearme que existe una manera emocionante de narrar la escuela partiendo de la motivación, de la creatividad, del entusiasmo, de la aventura, y no sometida a una programación sino que vaya surgiendo poco a poco, siendo los propios niños/as los que vayan demandando lo que quieren aprender. La lectura del presente documento, una vez más, me ha hecho reflexionar sobre las satisfacciones que puede provocar el trabajo por proyectos, y el largo camino que me queda por recorrer.

lunes, 7 de marzo de 2011

4ª PROPUESTA DE TRABAJO. COMENTARIO: LOS PROYECTOS, TEJIDO DE RELACIONES Y SABERES. ANA ZAPATA


Al leer este texto me doy cuenta del camino que me queda por andar. Voy trabajando y siempre me da la impresión de que me queda por delante el mismo camino que al principio, es verdad que avanzo, pero a la vez que avanzo el camino se alarga. Cuando más aprendo me doy cuenta de que me queda mucho más por aprender.

Es un camino lleno de incertidumbres pero a la vez apasionante. Tiene momentos que da la impresión que corremos y que todo fluye como si estuviésemos en un rápido, todo va deprisa, nos lanzamos y nos da vértigo, pero es emocionante. Pero hay otros momentos en los que hay un gran parón y es como encontrarse en un lugar aislado, árido, con un grupo de niños, todos con sus mochilas llenas, esperando elegir el camino o que aparezca algo que nos indique por donde seguir para alcanzar nuestros objetivos, a veces los caminos son tan difusos que no sé por dónde seguir.

En los momentos de duda siempre pienso que hay que intentarlo, hay que seguir adelante, no todo puede seguir como hasta ahora, si la sociedad cambia, debe cambiar la escuela, la forma de aprender, de trabajar. Alguna vez hay que empezar a cambiar.

Tenemos que tener una mayor abertura a lo que ocurre fuera del aula, a los cambios que sufre la sociedad y la vida, a todo lo que ocurre fuera del aula. Hay que tener una mayor flexibilidad, hay que crear un clima para que todo fluya y comience el cambio.

Estoy en ello y esto me produce momentos de crisis, pero son más numerosos los momentos apasionantes que surgen en mi aula.