miércoles, 9 de noviembre de 2011

ana urbán carmona

Un proyecto de trabajo!!

Podríamos definirlo como un cambio de mentalidad en el maestro , priorizando algo que nunca hacemos, escuchar atentamente a nuestros alumnos y provocar en ellos y en nosotros una educacion basada en sus motivaciones e intereses, lo que supone el entusiasmo tan elevado que sus conocimientos serán más satisfactorios y por lo tanto mucho mejor de asimilar por parte de ellos.

^Personalmente pienso que estamos tan centrados en dar nuestros contenidos para alcanzar nuestros objetivos porque asi lo marca el curriculum, que realmente no nos paramos a pensar si realmente han aprendido si han difrutado, si se han divertido , si se han motivado...pues todo lo que tu aprendas por tu propio interes es mil veces más positivo.

Como bien se refleja en el texto, se trata de un entramado de ideas que estan interrelacionadas entre si, es asi como yo me encuentro dentro de mi aula, porque cada dia tengo una idea para comenzar con este proyecto.

Me encanta la idea de investigar sobre lo que los niños me pregunten , sobre conceptos que pueden ser novedosos para mi, pero eso si, una idea me lleva a otra idea...y asi sucesivamente por lo que no se por donde comenzar.

Lo que si creo que todos los conceptos que trabajes con ellos si son sus intereses se supone que lo adquiriran con más agrado en el aula, pero tengo muchas dudas y ganas de iniciar el proyecto.
Supongo que comenzare por la identidad de cada niño, pues ya me han dado alguna idea: olivia de 3 años casi todos los dias se acerca a mi a decirme que va a ser la hermana mayor porque va a tener una hermanita que se llamara sofía, otro niño: juan miguel, comento un dia en la asamblea que porque un compañero se llamaba quique y otro enrique con otras letras en su mismo nombre.....

También comenzaré con un librito que vamos a realizar dentro del aula en el cual pondremos nuestro nombre, edad, talla, numero de pie.......y lo rellenaremos como un taller dentro del aula.
Espero con muchas ilusiones que todo este proyecto sea un avance en mi carrera profesional.

De la voz de Chaplin a las mil caras de Johnny

Este curso (alumnos de 5 años), por el momento, el hilo conductor de nuestra actividad en el aula es "El Cine". A partir de un libro de alienígenas que trajo un compañero, comenzaron a hablar de la película ET, comentando escenas que les habían producido pena, o miedo, algunas que les divertían mucho y otras que eran muy "emocionantes". Fueron enlazando lo que comentaban con escenas de otras películas, y me pareció un tema interesante para profundizar. Seguimos hablando, y un compañero comentó que las primeras películas eran en blanco y negro, igual que las fotos, y que incluso algunas eran mudas. Comenzamos a ver algunas escenas de películas de Charlot y les encantaron, pedían más y más. A partir de ahí, realizamos varias actividades y reflexiones a partir del cine mudo, profundizando en las emociones y la forma de expresarlas.
Pasadas unas semanas de trabajo sobre el cine mudo y su lenguaje, de representar escenas e inventarnos otras, uno de los chicos comentó que Charlot en algunas películas, si que hablaba. Pusimos una escena de "El Gran Dictador" que encontramos en internet, y una de las alumnas se percató de que estaba hablando en español, y que si Chaplin era inglés (ya habíamos leído algo de su biografía) tenía que hablar en inglés.
Víctor, un alumno bilingüe, comentó que eso lo hacían "actores de doblaje" y que él lo sabía porque en su casa a veces veía la misma película en español o en inglés. Efectivamente encontramos la misma escena que acabábamos de ver en inglés. Otra alumna comentó "Sí hay actores de doblaje españoles, seguro que también los hay para el chino...". Así que buscamos la misma escena en distintos idiomas, y mientras la veíamos en francés, Elia preguntó: "¿Y cómo es que en esta película Charlot tiene el pelo diferente y la cara algo distinta?
Comenzamos a hablar del maquillaje y la peluquería en el cine, y como se conseguía caracterizar a un mismo actor de maneras muy diferentes... Víctor nos habló de Johnny Depp, y como en cada película salía de una forma muy distinta...

Después de ver varias escenas de películas de Johnny Depp en las que salía caracterizado de formas muy diversas (Eduardo Manostijeras, Piratas del Caribe, Harry y la fábrica de Chocolate, Alicia en el País de las Maravillas...), decidimos que nosotros también lo queríamos caracterizar para que protagonizara otras películas. Así que, a partir de una foto, le fuimos "caracterizando"...
En esta podemos verle vestido de ASTRONAUTA Y SIRENITA.
Aquí, de PAYASO y HARRY POTTER.

Estos personajes los utilizaré más adelante para que ellos elaboren su propia película, o al menos la historia. También nos apoyaremos en ellas para trabajar "Cómo es el personaje". Si pensamos que será un tipo alegre, triste, aventurero, miedoso...

Marta Martínez Barco. Tarea 1: Experiencia de aula

A principios de curso planteé en la clase de 5 años ponernos un nombre con el que nos sintiésemos identificados, la idea provocó una respuesta con muchísimos nombres como “Ballenas” (porque son muy grandes), “Mariposas” (porque de gusano cambia a mariposa), “Flores” (porque son bonitas y viven los bichitos y tienen muchos colores), “Magos” (porque pueden comer solos sin tenedor, levantar cosas sin manos como Harry Potter) “Elefantes” (porque son muy grandes y tienen orejas muy grandes).

Mi propósito era que las propuestas de nombre tuviesen un argumento que las defendieran como el mejor nombre para nuestra clase, ya que así nos íbamos a identificar. Entonces salió un nombre que podía englobar a todas las demás propuestas:
- Larry: “bolas del mundo, porque tiene muchos países, mucha gente en los países, Córdoba, las Islas Canarias, campos, animales, playas...” (en la clase tenemos un globo terráqueo y el año pasado estuvimos manejando mapas del mundo cuando vimos dónde estaba Roma)
- Pleasure: “bolas del mundo es un mapa.”
- Larry: “nuestro mundo es la bola del mundo, seño”
- Darío: “no, un mapa es un plano”
- Abril: “yo he ido a muchos países este verano, de Cáceres a Olivenza, luego a Alcalá y luego Sevilla. Y hace mucho tiempo fuí a París”
- Seño: “eso tiene que ver con nosotros porque hemos visto en las cajas de verano que hemos viajado mucho, a la playa, a otros países...pero ¿cómo nos podemos llamar relacionado con la bola del mundo si nosotros vivimos en él?
- Juan Darío: “niños y niñas del mundo”
- Seño: “¿por qué?
- Juan Darío: “porque hay millones y millones de niños del mundo en la clase”




Entonces pasamos a la votación de los posibles nombres, ganando el nombre de “Los y niños y niñas del mundo” pero este resultado no le gustó nada a Abril y al día siguiente planteó el dilema:
- Abril: “¿y si alguna niña no se quiere llamar niños y niñas del mundo?”
- Larry: “pues se aguanta y ya está, mira qué fácil”
- Abril: “¿y por qué nos tenemos que llamar así?”
- Larry: “porque ha ganado”
- Abril: “pero eso no es un motivo”
- Larry: “si tú te quieres llamar flores a mí no me gustan”
- Abril: “pues son muy bonitas”
- Seño: “a mí también me parecen muy bonitas, pero lo hemos votado entre todos. Larry, ¿qué le puedes decir a Abril para convencerla de que ese nombre es el mejor para la clase?”
- Larry: “porque las flores están dentro del mundo y vosotras estáis dentro”

Pero al día siguiente planteé que cómo iban a saber las personas que entrasen en la clase el nombre que habíamos elegido, pero surgió otra vez el dilema de Abril:

- Abril: “no me gusta ese nombre porque yo soy muy alegre y los niños y niñas del mundo no tienen verde, rosa, amarillo y la bola del mundo no es rosa”
- Larry: “¿y eso qué tiene que ver con nosotros?”
- Abril: “mi padre me ha dicho que cuando hay una votación es importante dos cosas:
1.- Cuando ha ganado uno tiene que felicitar el que ha perdido al que ha ganado.
2.- El que ha ganado tiene que ir a consolar al otro que ha perdido y está triste.
- Nazaret: “no significa ganar sino divertirse”
- Abril: “esto no es de divertido”
- Larry: “yo lo iba a hacer”
- Seño: “¿ibas a consolar a Abril? Y ¿por qué no lo has hecho?”
- Larry: “porque lo debería de hacer Nuria y Alejandro también...”

Fué una asamblea muy interesante, en la que se habló de solidaridad con los que no salió su propuesta, se dieron argumentaciones, y se planteó una solución para convencer a Abril con un dibujo de la bola del mundo pintado de rosa y corazones.
Se generó la documentación de un mural con el nombre de la clase, dibujos de la bola del mundo, vimos el globo terráqueo, hablamos de planetas, de astronautas, si existían los cohetes, del meteorito de hace siglos y de los dinosaurios que estuvimos trabajando el año pasado.




Realmente “Los niños y niñas del mundo” va a ser un referente a lo largo de todo el curso por formar parte de un todo tan interesante para conocer.

Marta Martínez Barco. Tarea 2: Reflexión del texto

Al releer las narraciones de las sesiones del curso pasado se me viene a la cabeza la comparación de un libro que me estoy leyendo en el que viene a decir que en la vida una no deja de ser una buena surfista ondeando las olas que le vienen... lo importante es el proceso, es el momento en el que vivimos y lo tenemos que exprimir al máximo sin importarnos (al menos hacer el intento...) los objetivos previstos.
Esto es una de las cosas que más me cuestan, el despegarme de la meta y no preocuparme si por ejemplo empezamos el tema de la catedral de Córdoba y terminamos hablando de que la palabra “moro” se parece a la palabra “moco y a mono” provocando en los niños/as mil risas. Sé que es difícil de romper esquemas, pero ante mareos, dudas y no saber por dónde seguir, siempre se ve una salida.
Quiero seguir formándome en ésta manera de concebir la educación, pero me gustaría que pudiésemos profundizar en la manera de resolver los “atascos” del docente cuando se ve con ese sentimiento de pérdida y de no saber por dónde seguir.
A pesar de los descoloques, cada vez lo tengo más claro... merece la pena porque así todos, los niños/as y yo, aprendemos algo nuevo.

martes, 8 de noviembre de 2011

Susana Montalvo Periane. Reflexión

Para mi los proyectos de trabajo suponen ahora, una forma de estar en la escuela y en mi vida. Desde este enfoque la escuela responde a cuestiones filosóficas que han preocupado al hombre desde siempre, quienes somos, dónde estamos, hacia dónde vamos. Yo creo que es importante dotar de este carácter a la escuela. También supone un empoderarnos como docentes. Profesionalizamos nuestras prácticas.

Las implicaciones educativas que tiene para mí son muchas ya: provocar que surjan problemas de interés; convivir en un aula orientada a la comprensión del mundo y de las personas; crear un aula como espacio de comunicación, donde estén representadas todas las voces, todos los lenguajes, donde se creen conexiones y posibilidades; un aula donde los niños desarrollen su espíritu crítico y emancipador en su necesidad de entender y de situarse en el mundo; un aula de textos colectivos, donde se aporta conocimiento de varios, donde enriquecerse de otros. Vienen al caso unas palabras que rescato de la última conferencia de Tonucci a la que asistí, con el lema “La escuela que queremos” en la que decía que cooperar es darse cuenta de que juntos podemos hacer más cosas que separados, y también sostenía que la escuela tiene que dar seguridad, no inseguridad, cada uno tienen un ámbito de excelencia y la escuela tiene que ayudar a cada uno a encontrar el suyo, no puede ser que todos tengan solo lengua y matemáticas.
Por eso también quiero una escuela de la diversidad, de la creatividad. Donde haya un clima de confianza donde no importa equivocarse, porque no hay respuestas correctas o incorrectas, sino más o menos útiles. Una escuela de la participación, una escuela del respeto, de la escucha y la conversación. Una escuela científica y no dogmática, lo que suponer redimensionar el curriculum, y abordar contenidos que emergen, y están presentes en su vida. Que conecten con los intereses vitales de los alumnos.

Aun tengo muchas resistencias para dejar de pensar en recursos de actividades cuando aparece un proyecto, es como que me salen solas. Tengo que pensar en la complejización en actividades de construcción, que realmente mueven el pensamiento del niño, y lo enfrentan a conflictos cognitivos. Me ayuda para explicarme la frase de A. Einstein de “La dificultad no radica en la aceptación de las nuevas ideas, sino en escaparse de las viejas” que nos dejaba Juanjo López. .

Este año, busco huir de la urgencia, y centrarme en lo importante, y la necesidad. Creo que hasta ahora he pecado mucho de apresurada (que no impaciente), y tengo ese propósito de enmienda. Por eso las cajas de vida han tardado casi dos meses en aparecer en el aula, y está resultando encantador; por eso las paredes de nuestra clase estaban libres al comienzo y aún están muy vacías, para que las vayamos llenando de nuestras vivencias; por eso los carteles y las listas están por hacer... Bueno, por eso y porque hay algunas cosas que me resultan muy difíciles, como por ejemplo, provocar que surja de forma “natural” el nombre de la clase, o establecer las normas de la clase sin que sean impuestas por mí, sino fruto de la necesidad y consenso del grupo (al menos en su mayoría). Otra de las dificultades con la que me encuentro es plasmar la documentación que se está desarrollando, tanto a nivel colectivo, como individual. Ya tengo algunas ideas, aunque no termino de lanzarme por ninguna.

Susana Montalvo Periane. Narración

Nuestras primeras huellas juntos…

Este año es el tercero que trabajo desde la perspectiva de proyectos de trabajo, el mismo tiempo hace que me formo en esta línea, y parece que es cuando estoy empezando a resignificar todos los conocimientos obtenidos hasta ahora. Me ha costado llegar hasta aquí, y sé que me queda mucho por aprender y no me va a costar menos que hasta ahora. Problematizar en la escuela, también hace nuestra tarea cada vez más compleja, que no complicada; porque aunque en ocasiones sea difícil, a mí me parece apasionante y me hace seguir.

Los dos años anteriores han servido para cometer un montón de errores, pero también para aprender de ellos. Ahora me sitúo de otra forma en el aula. En realidad tenía ilusión de empezar nueva etapa. Así que este año soy tutora de un grupo con 25 niñas y niños de 3 años. Y si nada lo impide, estaremos juntos durante 3 cursos.

En septiembre estaba muy convencida de cómo iniciar la marcha del curso, y tenía muy claros algunos de mis propósitos. Por esto pretendo profundizar en 3 ejes:
1- Nosotros mismos y nosotras mismas: las personas. Ir profundizando en el conocimiento de nosotros mismos y los demás, crear identidad de grupo, establecer lazos sólidos de colaboración con la familia.
2- El aula. A partir de la pregunta, ¿cómo es la escuela que queremos? (abierto a la comunidad). Generando la necesidad e importancia de normas de convivencia, creándolas en el grupo, cuidando los espacios y tiempos, descubriendo a otras personas y estancias del centro…
3- El mundo. Acercamiento a la comprensión del mundo generando espíritu crítico, problematizando la realidad. Abordando temas de interés general y cuestiones que interesen particularmente en nuestro grupo humano. Incorporar cuestiones relacionadas con el decrecimiento, la sostenibilidad y las energías. El arte. Los lenguajes. Las emociones. La ciencia.

También tenía clarísimo (y sigo teniéndolo) que la conversación será el vehículo, recurso, herramienta…para conseguirlo. Y que este año, quiero centrarme en aspectos que me han costado más hasta el momento como: la documentación y narración de lo que hacemos, el tratamiento de la información, y trabajar con y las ideas de los pequeños.

Así llegó el momento de empezar a conocernos. El primer día la acogida fue fantástica, con cada niño y su familia, hicimos un mural colectivo para adornar nuestras vacías paredes (hasta ese momento), el segundo día no estuvo mal en grupos, pero a partir del tercero… vivimos… o mejor dicho, padecimos unos días difíciles… Mis ideas de vamos a conversar y a construir juntos parecían no materializarse nunca, pero ni mínimamente. Yo trataba de no forzar, de escucharles mucho, de respetar sus identidades, de atenderles… y acababa extenuada. Ellos lloraban bastante, se hacían pipí, eran bastante desobedientes, no escuchaban nada, ni aguantaban en la asamblea más de 5 minutos seguidos… Normal, son muy pequeños. Dudé de mi profesionalidad, eché todavía más de menos a mis niños que cada mañana me saludaban cálidamente y subían a Primaria… Y pensaba ¿¿¿Qué hago yo aquí??? ¡¡Yo también quiero irme a mi casaaaaa!! Finalmente acabé optando, bastante contrariada, por sacar a la “Señorita Rotenmeyer” que llevo dentro, fuera juguetes, nada de rincones, todos sentados y haciendo “cosas” individualmente, y enfrentándome al reto de…¿Cómo se hace todo esto desde el principio? Vamos a asentar las bases del trabajo por proyectos. El principio…muy duro… (Como decía la protagonista de una obra de teatro que me encanta, “C´est la vie”).

Pero la “Rotenmeyer” a penas duró una semana, en realidad ahora, con la distancia de casi dos meses, entiendo que se me había olvidado lo que es la entrada al cole… Y que por mucho que lo intentes, no puedes controlar todas las variables.

Sirva todo esto para situarnos en el contexto, que seguro a nadie que haya pasado por el periodo de adaptación le suena desconocido. Y a continuación describo lo que puede entenderse como una práctica de conocimiento del mundo.

No me centraré en detallar qué ocurrió durante el primer mes, pero básicamente nos centramos en hábitos de higiene, alimentación y orden; disponer el aula por rincones con juguetes, propuestas y tareas que ellos querían hacer (y yo que hicieran); consolidar la asamblea como espacio de conversación, escucha y disfrute, e iniciar una rutina de lectura de cuentos semanales.

En cualquier caso, ya parecen configurarse dos itinerarios de interés, o líneas de investigación. Y reflexionando sobre el cómo han surgido, me doy cuenta de que la clave es cambiar el “chip”, no puedes esperar a que surja en el momento perfecto, el momento perfecto puede ser cualquiera en cuanto sepas verlo…

“El momento cebra” tiene que ver con el cuento semanal, que en esa ocasión era “La cebra Camila”, les encantó la historia y en un par de lecturas casi habían aprendido el texto. Me sorprendió mucho, después he visto (o he querido ver) conexiones entre ellas, ellos y Camila… son bastante juguetones, algo llorones, un poco desobedientes, crecen con abrazos, hacen amigos y les gusta el viento. La anécdota está en que ante tanto entusiasmo, una compañera de Ciclo nos regaló un globo pintado de cebra, y justo cuando lo mirábamos entusiasmados, ¡lo exploté!... No sabía dónde meterme… Ahí me dieron una de las primeras lecciones del curso, porque yo, que no podía creerme que les había explotado el globo con lo mucho que les gustaba… se hartaron de reír y no “me riñeron”, sólo Manuel me dijo -y aún de vez en cuando me recuerda- ¡Lo has explotado tú!.

Mi primera reacción fue tirar el globo a la basura. Pero Rocío dijo: tengo una idea, podemos arreglarlo con fixo (papel de celo). Y le contesté: eso no se puede arreglar con fixo. Pero en ese momento, mirando los dos trozos en la basura, y viéndola tan entusiasmada, pensé… ya estás dando respuestas anticipadas, ya les estás impidiendo actuar… Entonces me retracté y les pregunté: ¿creéis que se puede arreglar con fixo? Todos respondieron muy entusiastas que sí, y nos sentamos en asamblea para ver cómo hacíamos. Sólo Pablo decía que eso no podía ser, le pedí que nos explicara su idea, y él lo intentaba, todos intentábamos entenderle, de hecho lo contó dos veces, él lo veía muy evidente (creo que éramos los dos únicos que lo veíamos evidente) pero lo único que fuimos capaces de entender es que no podía ser porque el globo estaba “blandito” y el fixo estaba duro. ¡Un buen comienzo!


Tras varios intentos, Rocío, que afanosamente lo intentaba poner como estaba, nos declaró: No se puede. Y esto generó una respuesta en la que todos proponían traer globos, que sus papás y mamás se los comprarían…

El lunes siguiente, nadie trajo globos. Les pregunté si se acordaban de cómo estaba el globo antes de la explosión. En su mayoría dicen que sí, “así gordito” y gesticulan para expresarlo. Les pregunto si alguien quiere hacerlo en papel y Aitana se atreve. En mi cuaderno de anotaciones empieza a representarlo. Ella pinta el globo antes de que se explotara, Pablo se ofrece para completarlo tratando de pintarle el sonido que tenía (le pido que lo explique pero de nuevo no terminamos de entendernos del todo). Por último, Cristian dice que le faltan las rayas y él lo termina.


Tras esto todos quieren pintarlo también. Algunos no saben de qué estaba lleno el globo, ni por qué explotó, aunque todos parecían bastante convencidos de que con fixo no se arregla. Por parejas intentan representar el globo vestido de cebra. Tras el recreo los vemos juntos, opinando si parecen o no un globo y proponiendo mejoras. Por último yo les digo que quiero hacer también mi representación de cómo lo veo yo. Me sorprende muy en positivo cómo se desarrolla la actividad por parejas, porque francamente, dudaba de ello. Y también me sorprende la formulación de propuestas que hacen diciendo a menudo “tengo una idea”. Ahora veo muchas más potencialidades en ellos, los miro de otra manera.

A los dos días siguen sin llegar globos al aula, pero les pregunto qué creen que tenía el globo antes de que se explotara.
- Pablo, Inés y Aitana: ¡aire!
- María A.: ¡nada!
- Inés: el globo no cabe en mi mochila
- María A: sí cabe, si lo ponemos muy chico así (gesticula), sí cabe.
- Cristian: no, se explota. Si se explota se desinfla.
- Susana: ¿y qué es eso de desinflar?
- Cristian: cuando se explota con el pie.
- Miguel: es que se explota.
- Abraham: ¡catapum! (Muchos lo secundan diciendo lo mismo)
- Susana: entonces no tenemos claro lo que tiene por dentro el globo
- María A: sí, tiene aire.
- Susana: ¿y por qué has cambiado de opinión María? ¿Qué has pensado?
- María: que tiene aire y vuela.
- Susana: ¿Qué vuela? ¿Cómo?
- María A.: con alas
- Manuel P: no tiene.

Siguen cometarios acerca de lo que contiene el globo, de lo que deduzco que les interesa saber qué tiene por dentro, aire, agua o cualquier otra cosa. Decidimos traer un globo al aula para practicar, y María que traerá uno blanco para pintar a Camila.

Al día siguiente, en asamblea:
- Cristian: voy a traer muchos globos.
- María: yo lo tengo en la mochila – va a por ella y no está.
- Aitana: otra vez se ha olvidado!
- Susana: ¿y qué podemos hacer para recordarlo?
- Rocío: si lo ponemos en un papelito así mamá y papá lo saben y lo traen.
- Pablo nos cuenta que fue ayer al kiosko a buscar un globo blanco con la abuela pero no había.
- Susana: a ver, ¿os parece que si escribimos en un papel y lo llevamos a casa, los papás se enterarán?
- Pablo: podemos poner antes el nombre, después ponemos “UN GLOBO BLANCO” y después lo pintamos y así los papás ya lo saben.
- Cristian: yo creo que no, mi mamá no se va a enterar.
- Rebecca: tengo una idea, mamá me va a comprar un globo.

Escribimos individualmente un correito a propuesta de Pablo.

La respuesta fue masiva, al día siguiente casi todos traen globos, ¡lo hemos conseguido!. Alberto propone ponerlos juntos y nos dedicamos a hacer algunas clasificaciones con ellos. Otro día hemos probado a inflarlos, aunque no sale. Ya nadie tiene duda de que el globo de la cebra Camila estaba lleno de aire.




Tras esto, aporto dos sorpresas, una son dos cebras, una grande y otra pequeña, que ponemos en una caja de cebras. Y otra es un libro de experimentos de ciencia que tiene varias propuestas con globos, que puede ayudarnos en nuestro intento de hacer pruebas como surgió en una asamblea de hace días que ponemos en otra caja, la de los globos. Las ponemos en nuestra mesa de proyectos, junto con las 17 cajas de vida que han llegado hasta ahora.

Y en ese punto nos hemos quedado por ahora.

He elegido las fotos expuestas porque creo que pueden ayudar a contar el proceso seguido.

Tarea 1.- Reflexión. Berna Gómez

Proyectos...¿Y qué es eso??

Empecemos por reconocer que somos "animales de costumbres" a los que nos pierde la rutina acomodándonos en lo fácil y seguro, que es siempre lo conocido para nosotros/as, donde nos sentimos desenvueltos y confiados; confianza que necesitamos para creer que avanzamos en "el buen camino". Pero... ese "buen camino" es precisamente "abrir los ojos" a otras posibilidades!! compartir experiencias, enriquecerse, cuestionarse y estar dispuestos a aprender y a equivocarse demostrando que somos docentes comprometidos en mejorar nuestro trabajo.

Y si creemos que esto es lo verdaderamente importante, entonces seremos capaces de mirar más allá y sentirnos participes del cambio, siempre desde una visión crítica y un objetivo claro: nuestros alumnos/as.

¿A quién no le agobia el hecho de pensar cómo abordar tantas cosas en tan poco tiempo, con tantos niños/as de tan corta edad, cargandose de trabajo añadido sin saber como saldrá?? A mi desde luego me ha ocurrido y aún a veces me ocurre! surgiendome de ello miles de preguntas y dudas cuyas respuestas he ido encontrando en el trabajo constante y compartido, trabajo que me gustaría seguir enriqueciendo con la participación en este intercambio de experiencias porque aún considero que me encuentro, como muchos/as de nosotros/as, en el inicio de un camino del que no acabaremos de aprender nunca.